Tras un breve paso por el despacho, me largo para casa y comienzo mis ansiadas vacaciones.
Salgo en una hora hacia la Rioja, y el lunes (a primerísima hora), me uniré al comando de ataque mortífero del Cabo de Gata. Puede, que cuando llegue, ya no encuentre camas disponibles.
Desde Barcelona informó Mikelone

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